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Oraciones

ANANDA

Un sabio maestro oriental contaba  la siguiente historia : Ananda, el discípulo favorito de Krisna, sentía un gran amor y devoción por su Maestro, y no cesaba de preguntarle : -preatanji, ¿qué puedo hacer por ti?-,  y Krisna le contestaba: -nada, me basta con tu compañía-.
 Pero Ananda seguía insistiendo ¿preatanji, ¿qué puedo hacer por ti?
Un día Krisna accedió a su ruego, y le dijo a Ananda: ve a la Tierra y traéme un vaso de agua.

Ananda llegó a la Tierra y buscó un lugar donde le pudieran dar un vaso de agua; encontró por fin una casa, llamo a la puerta y le abrió una bella muchacha que prendió de inmediato su corazón. Ananda era hermoso, amable y alegre y fue aceptado como esposo de la muchacha. Tuvo numerosos hijos y con su trabajo y esfuerzo acrecentó la hacienda en tierra, ganado y criados; y entre tanta ocupación, la petición de Krisna  quedó olvidada.

Pasaron los años. Un día, al atardecer el cielo se puso negro y rojo y un fuerte temporal comenzó: llovía y llovía y los ríos no podían contener tanta agua. El río que regaba las tierras de  Ananda se desbordó, con tanta furia y fuerza que se llevó uno tras otro a los hijos de Ananda,......... a su mujer.......a toda la familia, y Ananda sumido en la  desesperación recordó a Krisna, y gritó desde lo más profundo de su corazón: ¡ Krisna!, ¡Krisna!.
Krisna apareció con todo su esplendor y grandeza, todo Amor y Compasión, y sonriendo a Ananda le contestó: ¡cuánto has tardado en traerme un vaso de agua!. 

El Maestro contaba esta hermosa historia para hablar sobre  el maya. Maya es ese juego de contrarios de alegría y tristeza, de luz y oscuridad, de expansión y contracción en el  que se encuentra sumido el hombre sobre la tierra; pero es siempre su Juego, el Juego de la Divinidad y nuestra breve visita a este planeta es un servicio a la Divinidad, a nosotros mismos, puesto que nuestra naturaleza es esencialmente divina, eterna, sin principio ni fin y llena de Amor y Gozo.

Así, nuestra misión en la tierra es abrirnos, conocer y gozar de nuestra verdadera naturaleza, por eso todos los grandes maestros han dicho: hombre conócete a ti mismo.
Pero el hombre, sumido en este juego de alegría y dolor, de deseos que nunca se sacian y crecen sin parar, se olvida de su verdadera naturaleza. Por eso Era tras Era, de tiempo en tiempo, “el Eterno Viajero”, vuelve a la Tierra para recordarle al hombre cual es su verdadera naturaleza y enseñarle a conquistarla.

En la historia de la tierra, son muchas las veces que ha venido bajo distintas formas y circunstancias, es lo que en el hinduismo se llama Avatar: Krisna, Buda, Jesús fueron Avatares, Maestros que vinieron a servir a los hombres, a mostrarles su propia naturaleza, que no es otra que el  Amor.

Todas las religiones por tanto, se alimentan del mismo río profundo, todas tienen esencialmente los mismos contenidos, todas tienen el mismo objetivo: que el hombre se conozca y se abra a su verdadera naturaleza.

La verdadera vida del hombre está en su interior.

 

 

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