Nosotros intentamos controlar nuestro ego, para que él no controle nuestras vidas, pero al mismo tiempo se nos dice que primero debemos amarnos a nosotros mismos sin condiciones para que podamos amar al otro. ¿Cómo conciliamos esa contradicción aparente?.
!Precioso!. Primero, nosotros nunca podemos controlar nuestro ego. ¿Qué significa controlar nuestro ego?, ¿qué es tu ego?.
Tu ego es la suma completa de todas las experiencias que has tenido en la vida, e incluso en vidas anteriores, si crees en ello.
El ego no tiene otra sustancia que el pensamiento, y el pensamiento tambien es materia.
El ego, esa formación del pensamiento, encuentra conflictos dentro de sí mismo, porque las diferentes experiencias que has tenido no pueden ser reconciliadas completamente y eso crea un conflicto. El conflicto dentro del ego te crea conflictos y tu quieres controlarlos. El ego no te está haciendo daño en absoluto, pero su conflicto está creando turbulencias.
Ahora, siempre que ocurra este tipo de conflicto interior tu no vas a poder controlarlo. Porque al intentar controlar ese conflicto, estás tomando dos fuerzas opuestas y utilizándolas una contra otra, creando por tanto un conflicto mayor; y el proceso crece como una bola de nieve.
¿Qué podemos hacer con el ego sabiendo que no podemos controlarlo?.
El ego está creando continuamente conflictos y esos conflictos al no poder ser resueltos tienen la costumbre de multiplicarse.
La única manera de tratar con los samskaras o impresiones de los que está hecho el ego, es refinar el ego. Debéis llevar el ego de la opacidad a la transparencia. Cuando es transparente, la misma fuerza espiritual que está en vuestro interior. Puede brillar a su través, trayéndoos gozo.
Disolviendo impresiones.
La naturaleza del conflicto es “tamas”, que significa inercia u oscuridad. Tamas se relaciona con lo pasado. Cuando clarificas el ego y permites brillar a su través la fuerza espiritual que está en nuestro interior, automática y espontáneamente haces que los conflictos se disuelvan. Es así como limpias el ego.
Por tanto, la meditación y las prácticas espirituales son muy importantes. Utilizándolas, vas derecho desde tu mente consciente a través de las capas del subconsciente, y más lejos aún, encuentras la mente supraconsciente: el nivel que está más cerca del Absoluto.
La mente supraconsciente, al estar despejada permite brillar la luz del Absoluto a su través y desvanece la oscuridad de la mente subconsciente.
Cada acción que realizamos es debido a la capacidad de pensar de la mente consciente. El pensamiento, el precursor de tus actos, tiene que tener algo que lo refuerce; lo que refuerza la mente consciente es la mente subconsciente, en la que todos los conflictos están almacenados.
No podemos anular esas impresiones conflictivas, no hay solución por ese camino. Pero se puede llevar claridad a las capas subconscientes de la mente, de tal manera que todas esas impresiones puedan desvanecerse.
Cuando haces desvanecer las impresiones de los pensamientos, éstos vuelven a su fuente original. Algún tipo de pensamiento negativo será atraído a través de la atmósfera por gente de mente parecida. Los pensamientos positivos, una vez dispersados, volverán a la gente con una mente con esas características. Por ejemplo si tienes una naturaleza agradable, será ese el tipo de gente a la que atraigas.
Así no son únicamente las circunstancias o el medio ambiente en el que estás lo que confunde al ego; es una combinación de los samskaras del ser interior mezclado con el medio externo que refuerza la impresión. Esto trabaja en un círculo vicioso, reforzándose mutuamente. Por tanto el ego está sujeto a las leyes del Karma.
Karma.
Karma es la tendencia dentro de las leyes relativas de la vida, por la que lo que tu siembras, recoges.
Pero el Karma no actúa en el nivel supraconsciente del ser, solo actúa en los niveles más bajos, como la mente subconsciente que influye en la mente consciente. Por tanto vuestro Karma, el conjunto de resultados acumulados de vuestros actos, no es el cien por cien de vosotros, y podéis dispersar o desvanecer el Karma. Si habéis hecho daño a diez personas, no significa que vosotros a su vez recibiréis el daño multiplicado por diez. Simplemente haz once buenas acciones y borrarás las diez acciones no buenas.
Yo nunca utilizo la palabra mal o mala, porque no existe tal cosa. Os explicaré porqué. A través del uso de nuestras prácticas espirituales y con su ayuda, al modificar nuestro comportamiento y acciones en la vida, conseguimos deshacernos del Karma que había allí.
El Karma puede tener su fundamento en muchas vidas anteriores que quizá están ahora manifestándose en nuestra vida actual, de forma que no puedes explicar porqué te ha sucedido esto o aquello. Miras a tu alrededor y ves cuanta gente es feliz, ha nacido en circunstancias favorables, luego miras a tu alrededor y observas a gente en circunstancias infelices. Algunas personas han nacido enfermos, mientras otras han nacido sanas, ¿por qué?.
La Divinidad no tiene nada que ver con esto, la Divinidad es una fuerza neutra. No juzga. Tú te juzgas a ti mismo. Si estamos situados en circunstancias negativas es debido a nuestro propio Karma, que es parte de nuestro ego.
En sánscrito hay una palabra muy bonita: “Sanchita Karma”, que significa, “ lo que está ya allí, necesitando expresarse”. Y todo en la vida como Podeis observar, está siempre buscando su expresión; sin expresión, nada puede sobrevivir. Las flores morirían si no pudiesen dar su fragancia o la belleza, que es su expresión.
De la misma manera el ser humano tiene que expresarse a sí mismo.
Debido a los conflictos que existen en el llamado ego, tú expresas cosas de un modo positivo o negativo. Si es de un modo positivo, tu vida se hace más y más gozosa, eso depende de ti.
No lleva mucho tiempo el cambiar el curso entero de tu vida, porque tu estás autorrealizado. Eres divino, hijo de la Divinidad, no eres otra cosa.
Cambiando el curso de vuestra vida.
Solo se requiere un cierto grado de comprensión para poder asimilar estas cosas. Con lo cual, ayudados por vuestras meditaciones, Podeis cambiar el curso completo de vuestra vida en seis meses. Esto no significa que si os dejáis llevar por pensamientos llenos de deseos, y si queréis un millón de dólares, van a aparecer en vuestros bolsillos, no. Pero tendréis una actitud diferente hacía ese millón de dólares; ¿los necesito o no los necesito?, ¿los necesito o los deseo?. Hay una gran diferencia.
Porque vosotros no conseguiréis lo que deseéis, conseguiréis lo que necesitáis.
Lo que os pasa una y otra vez, es debido al condicionamiento que habéis atraído sobre vosotros, al molde o modelo de pensamiento.
Así, ¿qué hacemos con el molde?, lo desmoldeamos. ¿Qué hacemos con el condicionamiento?, lo desacondicionamos.
Entonces la pregunta sobre el control desaparece totalmente. Porque ¿con qué vas a controlar?, utilizando el nivel del pensamiento consciente sólo crearás inhibiciones y represiones dentro de ti.
Todo tiene que expresarse. Es la naturaleza de cada cosa el expresarse a sí misma. Olvida la idea de control, y piensa mejor en la idea de clarificar para quitar la opacidad y traer la transparencia a través de la cual, la vida divina puede fluir, y así la vida cambiará.
Cualquier persona que haga la práctica espiritual que ha sido recomendada para él, con sinceridad y regularidad, puede cambiar su vida en seis meses, desde cualquier circunstancia en la que se encuentre.
Porque la persona es, en definitiva, el maestro de su destino, pero no desde el nivel de pensamiento.
El ser humano es el maestro de su destino si utiliza el nivel de pensamiento de la mente, para sumergirse en lo más elevado de sí mismo, entonces la vida necesariamente tiene que cambiar.
Si pones azúcar en el té, de manera natural se hará dulce. ¿Cuál es el azúcar de tu vida?. Es esa Divinidad que está dentro de ti y en la que tan fácilmente nos podemos sumergir si queremos. Es fácil porque es tu verdadera naturaleza.
El ego falsifica tu naturaleza cubriéndola con necios velos, velos de ignorancia, de forma que tu verdadero ser termina olvidándose, y dices: “soy una criatura de las circunstancias”. No creáis tal cosa, eres una criatura divina que está por encima de cualquier circunstancia, porque cualquier persona puede situarse por encima de los conflictos del ego. Puede ascender por encima de los pequeños conflictos de la mente consciente y verlos de tal forma que no se sienta afectado.
Uno de mis dichos favoritos es, “dos hombres detrás de las barras de una ventana en la prisión, uno ve el barro y el otro las estrellas”.
Así, ¿qué sucede en la mente de una persona cuando se sumerge en su ser divino?. Esa mente, esos niveles consciente y subconsciente, que han estado molestándote hasta ahora, asumirán la cualidad del nivel supraconsciente, que es el nivel más próximo a las energías del Absoluto.
Es como tener un cristal transparente, si pones una flor amarilla detrás, parecerá amarillo; si pones una flor roja, parecerá rojo; cuando realmente es un cristal transparente.
Una vez que quitamos todos esos coloridos del ego, empezamos a darnos cuenta de que no hay ningún color. Solo hay un color, el blanco, pero debido a que se refracta a través del prisma, encuentras esos azules y verdes y amarillos y los que tú tengas.
La vida es un arte.
A través de las prácticas de meditación, una persona es guiada de manera sistemática, paso a paso, desde el nivel consciente de su mente, a través de las diversas capas del subconsciente, hasta que alcanza esa capa del supraconsciente, donde no hay otra cosa más que equilibrio, silencio y quietud.
La Biblia dice, “Permanece quieto y conoce que yo soy Dios”. Solo al alcanzar ese nivel reconocerás a tu Ser Real.
Debido a nuestros condicionamientos nos observamos como seres humanos corrientes, con tantas faltas y debilidades. Cuando nos sumergimos en esta energía, esas faltas y debilidades pueden usarse como herramientas. Con una pala puedes cavar una tumba, y con la misma pala puedes cavar los cimientos de una magnífica catedral. ¿Os dais cuenta?. Pero el arte reside en usar las herramientas, porque la vida no es una cosa mecánica.
La vida es un arte, y no es que tengas que vivir artísticamente, sino reconocer que la vida es un arte.
Cuando puedes apreciar la Divinidad, cada vez que respiras, cada palabra que dices, contiene una fuerza y un poder que alterarán las circunstancias.
Por eso decimos, ” Ama a tu prójimo como a ti mismo”. ¿Qué vas a ganar con ello?, tu prójimo te va a amar a ti como respuesta. Te haces amante para generar la cualidad de poder se amado.
Todo revierte sobre ti, negativo o positivo, tu escoges. Esa pequeña mente consciente que juega empleando tantos trucos, puede usarse para escoger aquello que te traerá la paz.
Tenemos las herramientas que nos pueden guiar a encontrar esa paz y ese gozo, lejos de la turbulencia de las olas de la superficie, en la calma y profundidades del océano, bajo la superficie.
Porque tu no puedes destruir las olas de la superficie, pero sí puedes llegar a darte cuenta, de que las olas y la superficie????? están hechas de la misma agua.
Así, hay un cambio total de actitud, cuando aceptas las olas de la superficie como parte de la existencia relativa, mientras te das cuenta al mismo tiempo de la existencia absoluta que tu eres. Llegas a vivir en ambas esferas de forma simultánea. En ese momento empezarás a apreciar las olas del océano. Las olas del océano pueden ser altas, pero, ¿no son hermosas para un surfista?.