Alguna vez os encontraréis, y vosotros los profesores debéis saberlo, que a una persona de cada cien o doscientos, no se le da el mantra de forma inmediata, la razón más importante es que esa persona puede tener un desequilibrio mental. Desequilibrio no es la palabra adecuada porque realmente todos estamos equilibrados, pero hay una cierta química en a persona que hace que el mantra no sea adecuado para ella en ese momento, cuando alcance cierto equilibrio se le dará el mantra.
Os habréis dado cuenta que a veces en los formularios escribo: este es el mantra de la persona pero no hay que dárselo hasta los próximos tres o seis meses, según el criterio del profesor; porque las otras técnicas que se le dan producirán el nivel mental adecuado y prepararán a la persona para recibir el mantra.
No importa si la persona no alcanza el nivel trascendente en cada meditación, porque sabemos que solo utilizamos el 10% de nuestra mente de forma consciente, el resto, el 90% permanece dormido, es como un iceberg, una décima parte en la superficie y el resto debajo.
Cuando comenzamos a meditar, comenzamos a observar las capas más profundas de la mente, las vamos penetrando y observando que son niveles más y más sutiles. Así pues, la mente, tambien esta compuesta de niveles o estadios, y por estadios quiero decir que la mente va de el nivel más denso de la conciencia (ese diez por ciento) a niveles más profundos y sutiles hasta que llega al nivel más sutil de la relatividad.
Cuando meditas, independientemente del estadio que alcanzas, lo que ocurre es que profundizas, pongamos por ejemplo, un veinte por ciento más de ese diez por ciento que estás utilizando de forma consciente, así pues hemos activado el treinta por ciento de la mente, pero este veinte por ciento, al ser de naturaleza más sutil, hace más poderosa la mente, porque lo sutil es más poderoso que lo que es más grosero.
Si tiras una bomba de diez toneladas harás un gran agujero, pero si divides el átomo la energía liberada será inmensamente superior; de la misma forma, cuando más sutil es algo más poderoso es. Así si profundizamos un 20% más de nuestro ser normal, estamos trayendo al 10% de nuestra mente consciente esas energías más sutiles y cuando más profundizamos, más y más poderosas son esas energías sutiles que estamos trayendo a nuestra mente consciente.
La mente consciente comienza a expandirse, aumenta la conciencia, y esto repercute en nuestra fisiología, porque como hemos dicho una y otra vez no hay diferencia entre cuerpo y mente, es cuestión de algo más denso o más sutil. Por lo tanto estas energías extras más sutiles que traemos a la mente, tienen el efecto de calmarla; pero a veces, hay tambien cierta turbulencia más allá del nivel consciente de la mente y esa turbulencia tambien es extraída y presentada a nuestra mente consciente, percibimos los esqueletos que teníamos guardados en el armario, ahora puedes verlos y enfrentarte a tus problemas.
Algunas personas, no nosotros, llaman a eso quitar el estrés, pero esa palabra no existe para mí. Nosotros cogemos algunos samkaras que están ahí, los traemos al nivel consciente, y con el poder de la Gracia Divina, lo llamamos Gurusakti o llamarlo como querais los disolvemos.
Eso es lo que sucede, por eso la vida de un meditador se vuelve mejor y mejor, unos más rápido y otros más despacio, pero siempre se siente algún efecto y ese efecto es importante. Si dais un paseo por la calle, mirad alrededor, puede haber un meditador en una multitud y cuando lo ves lo reconoces inmediatamente, porque hay un “algo” que puede ser observado en sus caras, podéis llamarlo halo o una calma o una paz.
Por lo tanto incluso en momentos difíciles, cuando la mente tiene problemas, nos enfrentamos a ellos, porque en el fondo de la mente escuchamos o sentimos el mantra que esta vibrando en nosotros todo el tiempo. Para otros tipos de meditación utilizamos simplemente viya mantras, que no tiene nada que ver con vuestra meditación individual.
Lo que pasa con nuestra meditación con mantra es lo siguiente: la vibración comienza cuando sientes el mantra en la media hora por la mañana o por la noche que te pones a meditar, pero no termina ahí, eso solo es como poner el motor en marcha; esa vibración te perméa a lo largo de todo el día, y si eso sucede, como es obvio, nuestro progreso espiritual será mucho más ligero y más rápido.
A algunas personas se les da la práctica de hacer girar el mantra en ciertos chacras, la razón para realizar esto, es que esa persona puede tener todo bien, pero en un cierto nivel del chacra hay obstrucción al flujo de las energías vitales por lo que no están como deberían estar, no fluyen de forma suficientemente poderosa, por lo que utilizas tu vibración, tu mantra para crear ese flujo, ese fluir que debería estar ahí. Así aunque el efecto del mantra dura veintitrés horas al día, algunas personas necesitan esta práctica de la que se beneficiaran inmensamente.
El efecto de activar ese chacra tiene unas repercusiones muy amplias, porque todos y cada uno de los chacras están interrelacionados. Al igual que esas seis bombillas del techo están conectadas por medio de cables y enchufes, que a su vez están conectados a la central eléctrica; todos nuestros chacras, que son puntos energéticos, llegan a la fuente que es el ser espiritual, y si en un cierto punto hay una interrupción la luz no puede brillar, la corriente no fluye como debería y se producen alteraciones en el sistema eléctrico y lo mismo ocurre en el ser humano. Por lo tanto para activar ciertos chacras hacemos girar el mantra de forma que dirigimos el mantra, que representa la totalidad de nuestro ser a ese punto determinado para activarlo.
Si observáis el cántico, encontraréis que las sílabas están separadas de tal forma que nos dan una capacidad máxima de exhalación, la exhalación llega a su máximo. Cuando cantamos muy rápido, conseguimos una máxima exhalación y una mínima inhalación por lo que favorecemos una mayor salida de anhídrido carbónico del sistema y eso ocasiona que nuestro cuerpo se sienta más ligero.
Hay otro aspecto del cántico: el sonido del viya mantra. Los viyas mantras están basados en una expresión del mundo manifestado, por lo que a través de ellos experimentamos los niveles más sutiles de la manifestación. Cuando mucha gente hace el cántico, el canto fluye espontáneamente, y tu te sientes el observador del cántico y así experimentas la dualidad que es necesaria para experimentar la unidad.