El pranayama es un ritmo, un ritmo muy básico.
La persona que no puede hacer 4-16-8, quizás un niño o una persona que tenga problemas de pecho, puede hacer la mitad, pero manteniendo la proporción: 2-8-4.
Cuando 4-16-8 se vuelve muy fácil, podéis doblarlo a 8-32-16, pero la proporción siempre ha de ser mantenida.
Cuando inspiramos, no es solamente oxígeno lo que incorporamos a nuestro cuerpo, sino que inspiramos la fuerza vital, la fuerza de la vida. Por eso en las escrituras se simboliza este fenómeno diciendo Dios dio el aliento de la vida al hombre, que aquí significa no solamente la respiración ordinaria, sino la fuerza vital que va asociado a ella. En el aire que respiramos esta la fuerza vital que revitaliza todo el sistema.
Tras inspirar, retenemos el aire en los pulmones durante cierto periodo de tiempo, ¿por qué tenemos que retenerlo?, retenemos el aire en los pulmones para que esta fuerza vital pueda pernear nuestro sistema, para darle la oportunidad de permear cada una de las células de nuestro cuerpo.
Despues de la retención, que dura dieciséis tiempos, tenemos el impulso natural de exhalar lentamente hasta el final de la cuenta de ocho tiempos, así obtenemos un cierto control sobre nuestra mente y nuestro cuerpo. La exhalación es más importante que la inhalación, ya que al exhalar el aire tambien exhalamos la impureza acumulada del cuerpo y de la mente, y una vez completada la exhalación, la inhalación del aire nuevo se hace automática y fácil.
Este es un ritmo que ha sido descrito por los antiguos sabios. Tambien la práctica del tratak que hemos descrito antes, tiene miles de años de antigüedad, no es ningún invento mío, yo solo soy el médico que prescribe la medicina que ha sido descubierta por otros científicos.